La noche de este jueves, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, se pronunció sobre el reciente encuentro que sostuvieron su homólogo de Colombia, Juan Manuel Santos, y el ex candidato derrotado Henrique Capriles, impulsor, entre otras cosas, de asesinatos los días 15 y 16 de abril porque a su juicio se había cometido un “fraude” en su contra (el país todavía espera las pruebas contundentes de esa acusación).

Desde el central estado Carabobo, Maduro consideró que el presidente Santos, al recibir en el Palacio de Nariño a Capriles, “dio un paso en falso” y se prestó para “lavarle la cara a la derecha fascista venezolana”. Consideró que su par violó las reglas de juego claras contenidas en el acuerdo de Santa Marta, que marcó una nueva etapa en las relaciones binacionales, fue firmado por el Comandante Hugo Chávez y contó con el apoyo decidido de los ex presidentes Lula Da Silva y Néstor Kirchner.

“Lamento mucho que la oligarquía colombiana y el poder de Colombia en este momento se haya cohesionado alrededor de desconocer y derrocar el gobierno legítimo de Venezuela, el gobierno revolucionario que yo represento”, expresó Maduro durante su alocución. Esto pese al compromiso mutuo de no dejarse descarrilar bajo ninguna circunstancia.

Maduro aseguró que sobre todo le duele que esto suceda después de tantos esfuerzos desinteresados y humanitarios que ha hecho Venezuela, primero con el Comandante Chávez a la cabeza y después con el propio Maduro al frente, por lograr la tan anhelada paz en la hermana República. Comentó que le extrañó el encuentro Santos-Capriles, porque el domingo, cuando apenas aterrizaba en la patria procedente de Bolivia, conversó sobre varios temas “importantes” con su par neogranadino.

“En plena campaña electoral, yo recibí enviados del presidente Santos y, autorizado por él, hice gestiones con la guerrilla colombiana para lograr la paz en Colombia, quitando tiempo al tiempo, horas y horas de trabajo, para ayudar. Ahora nos va a pagar de esta forma, con la traición”, reflexionó.

“Yo quiero tener las mejores relaciones con el gobierno de Colombia, pero no puedo aceptar que desde Bogotá se conspire contra Venezuela y quedarme callado y no hacer nada. Yo soy jefe de Estado de una patria libre que debe respetarse en el mundo entero. Venezuela se respeta”, sentenció y provocó la euforia de los presentes en el acto gubernamental.

“Nosotros respetamos a todos los países del mundo. A todos los gobiernos y es por eso que este acuerdo de Santa Marta ha sido violado. Usted no se mete en mi país, yo no meto en su país. Así de sencillo. Usted respeta la política de mi país, y yo respeto la de su país”, enfatizó.

“No se metan con nosotros. Somos hijos de Chávez”, advirtió a quienes insisten en apostar a la consecución del poder por la vía no constitucional.

En este sentido, Maduro dijo que espera prontas rectificaciones del gobierno colombiano, y anunció que mientras eso sucede él está evaluando la participación de Venezuela como observadora en el proceso de paz colombiano que se ha desarrollado en La Habana, pues ya no confía en los intereses e intenciones de Santos. Por esto, explicó, ha pedido al embajador Roy Chaderton regresar a Venezuela.

Plan perfecto de Rendón y Uribe

El presidente venezolano dijo tener informaciones confiables sobre el deseo del “stablishment” neogranadino de “derrocarlo”, porque cree que “ha llegado el momento” para concretar tal acción.

Agregó que Capriles se reunió con el experto en propaganda negra, “apátrida y perverso”, J.J. Rendón, y el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez. Estos habrían presentado al político venezolano un “plan perfecto”, cuyo objetivo es darle un golpe de Estado y “llenar de violencia a Venezuela”. “Sé lo que estoy denunciando”, aseguró enfático el jefe de Estado, al tiempo que lamentó que el presidente Santos “se haya prestado para esta jugada”. No obstante, dio fe de estar en capacidad de garantizar la estabilidad de la nación y hacer respetar la patria en cualquier escenario.